Me doy cuenta de que se me ha pasado la fecha de entrega, pero he estado lidiando con trivialidades como discusiones con el sexo femenino, me han robado los espejos del auto, una semana con invitados en casa y varias cosas más que ahora no recuerdo. Una que si recuerdo es que tenía que renovar mi pasaporte. Cada ves que lo renuevo me doy cuenta de cómo me voy acabando, es un signo infalible de que estoy caminando a la tumba, un signo mas expresivo que el año nuevo o los cumpleaños, y a pesar de que no me importa, me desagrada la certeza del hecho. Ya que como cada año decido agarrar una tremenda fiesta en el extranjero que generalmente termina con algunos calambres en la espina dorsal y algo que parece ser principios de esquizofrenia.
Pues bien, habiéndolo hecho, y después de haber perdido el avión de regreso. De pronto, PUM!! ¡Corte! Me encontré a mitad de semana estancado en el tráfico, así que me metí por unas callecillas y doble a la izquierda hacia el departamento de vehículos de motor y auto-partes de origen tendencioso. Mi cabeza iba un poco mejor, pero yo seguía confuso. Continué la marcha. Al arrancar de pronto sentí la necesidad de orinar. Para tener la mente libre de aquello, voltee hacia le esquina de en frente. Vi a aquella mujer joven sentada en el banco de la parada de camiones, podía haber sido Maria Ponte revivida, solo que un poco mas flaca y ciertamente con una mirada mas lasciva. Le sonreí a su falda arremangada que enseñaba mucho más de lo que yo necesitaba ver, y ella me vio mirarla y me devolvió la sonrisa. Yo sonreía. Ella sonreía. Era un mundo sonriente. Cuando el semáforo se ponía en verde, se levanto de un salto y echo a correr hacia mi coche. Con la pierna derecha di una patada. La puerta se abrió. Y ella se deslizo dentro. El tipo del coche de atrás toco el claxon y grito: ¡SI ESA PUTA NO TE MATA, NO TE MATARA NADA!
Pise el acelerador, cuando eché un vistazo ella se estaba rascando el interior del muslo.
- Me llamo rosa -dijo.
- Judas Gordón –le dije.
- ¿quieres un chapuzón? –me pregunto rosa- ¿o una vuelta al mundo? ¿quieres un enema, un perrito caliente o lluvia dorada? ¿disciplina estricta? ¿una ventosa chupadora? ¿un francés completo? También hago el tres manos y el lazo malayo. ¿Que quieres?
- Quiero encontrar una refacción –le dije.
- Eso serán 500 pesos.
- ¿tú consigues eso?
- Si.
- Muy bien.
Me miro mientras encendía lo que quedaba de un cigarro:
- esta muy lejos tú casa? –pregunto rosa.
- ¡¿Qué?! Creí que íbamos a conseguir…
- eso te costara 50 pesos más de hotel.
- Muy bien pero sigo queriendo conseguir mis refacciones.
- Las tendrás.
- Eso ya será algo –dije.
- Podría hacerte un ba-ti-do-de-plá-ta-no aquí en el coche mientras vas manejando…
- No, quiero hacer ese asunto de las refacciones.
- ¿Realmente estas preparado para eso?
- De ves en cuando…
Rosa me guió a través de las calles del barrio de Analco, después de cinco cuadras, tres baldíos y una pulcata por fin llegamos a su casa. No parecía tan mal, la herrería un poco vieja y el techo desnivelado. Pero había una imponente palmera californiana delante.
Entre siguiendo su culo, que se meneaba y saltaba pidiendo que lo liberaran de aquella falda, pidiendo liberar la electricidad de las glándulas del Hombre: esa electricidad hedionda que continúa propagando a la especie por todo el mundo. Lo seguí, como otros antes que yo.
Rosa abrió la puerta de una patada y vi algunos golfillos que andaban por ahí desperdigados yendo de acá para allá. Había un chiquillo inclinado sobre una maqueta de avión. Rosa paso junto a el y le dio una patada que lo mando a volar hasta la pared de enfrente.
- ¡DAVID, TE HE DICHO QUE DEJES DE OLER PEGAMENTO! ¡ESO TE COME EL PUTO CEREBRO!
David sacudió la cabeza para aclararla, le hizo un gesto y grito:
- ¡VETE A
Rosa me estaba mirando.
- Lo primero, el dinero…
Le di un billete de 500, los puso en algún sitio y empezó a desnudarse mientras yo la miraba.
- Rosa –dije bajito-, los niños…
- No van a ver nada nuevo, es como una película antigua, les aburre. Y a mi también…
- Pero… ¡yo quiero hacer el asunto de la refacción!
- Todos consiguen siempre aquello por lo que pagan –dijo.
Dio vueltas a un foco que colgaba de un cable, después se desparramo sobre un catre sucio, me acerque, saque el pajarito de la jaula, y me zambullí en la inmensidad de aquel cuerpo. Siempre soñé con tener suerte en algún juego sucio, y entonces pensé: si ni siquiera me he quitado la ropa, ni los tenis. Mis dedos se hundieron en su pelo y parecía que estaba lleno de arena. Olía como a guantes mojados. Me sentí triste, no sabia por que. Entonces la boca de rosa se abrió justo debajo del filo de mi playera. Tenía la lengua fría. Baje la mano y comencé a juguetear, estaba bien, muy bien, era muy buena, no era un conejito, pero casi tan bueno como eso, y entonces ya no supe si era de día o de noche, ni donde estaba, pero volví a bajar del cielo y me quede sobre aquel cuerpo por un rato, luego me quite de encima y de repente PUM!! ¡CORTE! Estaba de pie frente a un mostrador, había una vieja gordísima con ojos saltones, más o menos de la edad de mi mama, que dijo:
- Los retrovisores le van a costar 300. Pero solo por que es amigo de Rosita…
Entonces mire hacia abajo y me di cuenta que tenia abierto el cierre. Baje la mano para subirlo, pero no funciono, estaba roto. Espere a que colocaran las refacciones y note como el aire fresco me entraba por el pantalón. No había sido un mal día, y según el reloj me quedaban muchas horas por delante. Quizá podría bajar por todo Juárez e ir a ver alguna película. Me decidí por eso. Recogí mi coche, encendí el radio, y sonaba una canción de amor, era una canción horrible. El mundo esta lleno de esas porquerías. Entonces algo me recordó que aun tenía ganas de orinar. Encontré un 7/11 unas manzanas adelante, entre, me dirigí a los baños. El encargado me vio.
- Oye –me dijo-, para poder usar los baños tienes que consumir algo…
- Cóbrame unos chicles –le dije.
- Eh, amigo, traes el cierre abajo…
- Pues claro! Vo’a miar…
Llegue al lavabo, me pare frente al mijitorio, me puse cómodo y entonces fue cuando vi un anuncio de la exposición publicado en uno de esos periódicos que suelen poner a la altura de los ojos, y mientras descargaba recordé que se me había pasado el plazo de entrega de la pieza para la exposición y decidí escribirte y contártelo, y aquí esta.
1 comentario:
_jajaja viejo, que historia!
_me recordaste a mis dias en Morelia (asi o mas descarriado).
_tienes una redaccion muy buena, deberias hacer guiones a la pulp fiction! Mis respetos pa usted!
_le mando un abrazo, cuidese carnalito, dejese ver mas seguido!
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